Pedro Paulet, un brillante peruano 

A finales del siglo dieciocho un joven intelectualmente inquieto diseñó un motor de pulsos que desafiaría el espacio. Este motor sería el motor del futuro, siendo así reconocido por la Nasa. Pedro Paulet, el inventor, fue un extraordinario genio creativo peruano.
Mia Rivera
Publicado el 25-11-2023 a las 12:01

A finales del siglo dieciocho un joven intelectualmente inquieto diseñó un motor de pulsos que desafiaría el espacio. Este motor sería el motor del futuro, siendo así reconocido por la Nasa.

Pedro Paulet, el inventor, fue un extraordinario genio creativo peruano que pasó por casi todas las disciplinas científicas, además de cultivar el arte y las letras.

Fue ingeniero, mecánico, inventor, geógrafo, químico, arquitecto, economista, periodista, pintor, escritor y luchador social. Aquí les mostramos motivos para seguir profundizando en este brillante peruano.

Biografía

Nació en el distrito de Tiabaya, Arequipa el 2 de julio de 1874, hijo de Pedro Paulet y Antonia Mostajo. Como a los tres años queda huérfano de padre, en edad escolar pasa a estudiar al colegio San Vicente de Paul, institución educativa con fines sociales dirigida por el sacerdote francés Hippolyte Duhamel.

Es ahí donde empieza a interesarse por el espacio primero de forma fantástica (a través de la literatura de Verne), luego científica y empírica. Siendo pintor acuarelista y después de estudiar artes y ciencias en la Universidad San Agustín de Arequipa, donde también se interesó por los movimientos sociales y la política, fue becado en el año 1895 a los 21 años para estudiar ingeniería química en la Universidad La Sorbona de París donde fue alumno del Prof. Marcelin Berthelot.

Su espíritu curioso y creativo lo llevó también a estudiar paralelamente dibujo técnico y arquitectura en la escuela de Artes bellas y decorativas de París, estudios que le servirán a posteriori para sus diseños y creaciones en ingeniería aeronáutica. Como si fuera poco, también escribió algunos artículos para periódicos franceses de la época.

Cuando Paulet regresa al Perú a principios del siglo veinte, se desempeña como representante diplomático para cuestiones internacionales, fue canciller del Consulado General del Perú y posteriormente Cónsul del Perú en Bélgica. Fue en esta época, en el año 1902 que diseñó el “avión perfecto” como él mismo lo llamaría, el avión torpedo era una nave aerodinámica con características específicas resistente a las condiciones espaciales

Anécdotas

Su afamado motor cohete, por el que se le reconoce internacionalmente, fue concebido en Francia, pero los experimentos tuvieron que ser suspendidos por la anecdótica razón de que sus vecinos se quejaban por los ruidos y “bombas” que los hacían sospechar de posibles conspiraciones anarquistas.

Paradójicamente, este invento fue sólo conocido veinticinco años después en una carta publicada por Paulet en El Comercio en 1927 insatisfecho por los créditos extranjeros al avión cohete diseñado por Max Valier que prometía dar una vuelta de Berlín a Nueva York en menos de dos horas.

Este fue el detonante para que Paulet hiciera público que su diseño de avión cohete, diseñado treinta años antes, no había salido a la luz por no ser construido por falta de financiamiento pero que era muchísimo superior en dinámica y desempeño a los de Valier.

La luna

En Arequipa, un niño llamado Pedro crecía entre campiñas, volcanes y ríos mientras soñaba con llegar al espacio, a la luna, a las estrellas; huérfano de padre el curioso niño inspirado por los relatos de aventuras de Julio Verne, por “Alrededor de la luna”(1870), no sólo soñaba con acariciar las estrellas sino que era él el que diseñaba y ejecutaba la creación de su propia nave. El héroe de su propia historia.

Jamás hubiera imaginado que años más tarde de fabricar pequeños fuegos artificiales caseros en su infancia, sería algún día reconocido como el padre de la astronáutica. Wernher von Braun, ingeniero aeroespacial alemán creador y responsable del diseño de los cohetes Saturno V que en el año 1969 a bordo del Apolo 11 llevarían a Neil Amstrong a la luna, reconocería en su libro Historia de la Cohetería y viajes espaciales (History of Rocketry and Space Travel, 1975) que, gracias al esfuerzo científico de Paulet como pionero del motor a propulsión de combustible líquido, el hombre pudo llegar a la luna.

El cohete

A finales del siglo dieciocho un joven e inquieto Paulet diseñó este motor de pulsos que desafiaría el espacio, el motor del futuro, como la Nasa actualmente lo reconoce.

Utilizando peróxido de nitrógeno y gasolina como propulsores, este pequeño motor de dos kilos y medio con empuje de casi 100 kilos de fuerza no lo llevaría a diseñar el prototipo de un avión convencional- concebido posteriormente por los hermanos Wright- sino una maquinaria mucho más sofisticada que en vuelo vertical, y con pasajeros abordo, pudiera desafiar la presión y el oxígeno fuera de la Tierra.

Reconocimientos

Como pionero de la aeronavegación a propulsión y pionero de la era espacial, en el Perú se celebra su día cada 2 de Julio, fecha de nacimiento, el Día Nacional de la Aeronatuca; así mismo en el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington DC se exhibe una placa conmemorativa en su honor

En honor a sus aportes, a partir del 2021 su rostro figura en los billetes de 100 soles peruanos.

Conclusión

Para Paulet los seres humanos, dotados de una inmensa capacidad creativa, debíamos superar constantemente nuestro ingenio asumiendo los mayores retos, no imitando a la naturaleza sino desarrollando nuevos procesos que nos permitan “dominar la tierra y multiplicarnos”:

“El progreso no consiste en igualar los procesos de la naturaleza, sino en superarlos. [Así] lo que debemos estudiar no es la aviación tal como proviene de las aves, y que sólo nos invita a imitar el vuelo, sino la ingravidez. Hay que investigar el transporte por encima del planeta, donde no hay aire, ni nubes, ni hielo” (Pedro Paulet, La Crónica, Argentina, 1944).

Comentarios
Wei Mallozziman
Wei Mallozziman
tested
Massimo Della Rovere
Massimo Della Rovere
El artículo destaca cómo Paulet, con su mente brillante, adelantó conceptos fundamentales en la propulsión aeroespacial mucho antes de que se materializaran. Su visión audaz y su dedicación a la ciencia lo sitúan como una figura clave en el desarrollo de la tecnología espacial. Otro personaje del cual Perú debe estar orgulloso.