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La Patria sobre los hombros 

Cuenta la leyenda que Atlas fue destinado a cargar el mundo sobre sus hombros. Aunque este mito es hermoso, ya que implica fortaleza y resistencia, probablemente no hace alusión a lo que en realidad quiero decir o quizá sí.
Mia Rivera
Publicado el 22-07-2021 a las 12:00

Cuenta el mito que Atlas fue destinado a cargar el mundo sobre sus hombros. Aunque este mito es hermoso, ya que implica fortaleza y resistencia, probablemente no hace alusión a lo que en realidad quiero decir o quizá sí. Justamente, por ello, a modo de invocación viene a mí la verdadera imagen que suscitó el título de este artículo: la del mundo llevado a cuestas. Con esto me refiero al mito de Sísifo y, para que me acompañen en este análisis, les pido que observen la siguiente imagen:

Retratada por el pintor italiano Tiziano en 1549. El mito de Sísifo ha sido estudiado por diversas disciplinas y se le ha dado múltiples sentidos. Mi interés por compartirles este mito es a razón de la situación actual de nuestro país, pareciera que estamos inmersos en ese ciclo del que, aparentemente, no podemos salir. La teoría psicoanalítica ha estudiado mucho la compulsión a la repetición.

Refieren que la historia que no se conoce se está condenada a repetirla. Hace unos días atrás encontré un texto de Carl Jung, psicoanalista suizo, que decía que el ser humano repite tantas veces como sea necesario hasta aprender de lo sucedido.

Y añadía: «Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma».

El mito de Sísifo cuenta como, a modo de castigo impartido por Zeús y Hades, es condenado a subir una pesada piedra por la ladera hasta la cima de una montaña empinada, para luego dejarla caer y volverla a subirla por la eternidad. Absurdo, ¿cierto? Albert Camus piensa que sí. Me pregunto si Sísifo reflexionó sobre su comportamiento. ¿Había posiblidad de escapar de ese destino? ¿Había posiblidad de reflexión? Solo pensar da libertad y Sísifo parecía estar condenado a repetir (sin espacio para reflexionar).

Este 28 de julio del 2021 celebramos el bicentenario de la independencia del Perú. En realidad, es un tiempo sumamente significativo. ¿Qué significa cumplir 200 años de independencia? ¿Qué hemos aprendido? ¿Acaso nos movemos como Sísifo?

El Perú independiente

Recapitulemos, era 1820, cuando el general José de San Martín realizaba lo que llegaría a ser la expedición libertadora del Perú. Provenía de Chile y, a su llegada a Lima, proclamó la independencia el 28 de julio de 1821, formando el primer Congreso Constituyente.

Sin embargo, conseguir la independencia del Perú frente a la monarquía española no era una tarea tan fácil, a lo que le seguirían guerras como las realizadas en 1824 conocidas como las batallas de Junín y Ayacucho, las cuales marcaron el fin del Virreinato del Perú.

Acontecidos los hechos en el siglo XIX y ya encontrándonos en el siglo XXI, podría decirse que, ciertamente, hay ciertos avances evidentes como la independencia política que tenemos con respecto europa, siendo este uno de los principales logros. No obstante aún debemos seguir trabajando como ciudadanos para la mejora de nuestro país.

Pertenezco a la generación millenial, la denominada generación bicentenario, la del movimiento y la que actúa por el cambio. Pero, la verdad, considero que el cambio no solo lo hacemos nosotros, sino que necesitamos de todos. Lo que requerimos es que cada quien, desde su lugar o desde su función, haga su trabajo con verdad y compromiso, independientemente de la generación a la que pertenezcamos, porque el Perú es de todos nosotros, de los que estuvieron y de los que ahora estamos.

Pensemos como ejemplo, a los centennials, aquellos niños que nacieron entre 1996 al 2010 y lo que ya circula como la generación pandemials, ¿qué país les estamos dejando a ellos?

Conclusión

Pasarán todavía algunos años más. Quizá, en el transcurso de estos, algunos de nosotros y de esas generaciones futuras, con todo lo visto y aprendido, con la madurez necesaria y la capacidad para aceptar la responsabilidad de nuestros actos, suceda la gran transformación de la que hablaba Jung.

Ya no existirá el eterno retorno, ¿acaso no habrá más mito de Sísifo?, desconozco esto, pero lo que sí sé es que, en un futuro, habrá festejo porque seguiremos siendo libres e independientes, solo que con la consciencia necesaria, es decir, comprendiendo el real significado de: No llevar el mundo sino la patria sobre los hombros, cada uno desde su lugar. Doscientos años de libertad, ¡hagámonos cargo!

Comentarios
Carla Ana Soto Bazalar
Carla Ana Soto Bazalar
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Mientras no cambie el individuo, la sociedad no cambiará; es indispensable educar a la población en cuanto a valores: no mentir, no robar, no matar; la corrupción lleva consigo estos males, se debe realizar campañas igual a las campañas políticas o igual a la campaña pandemia que se realizan. Sólo un pueblo educado, culto, define su propia historia.
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