Sismos en el Perú. Estemos preparados
por Mia Rivera · publicado el 15 Noviembre 2017 · actualizado el 16 Noviembre 2017

La raza humana habita desde hace millones de años el planeta Tierra. No obstante, nuestros intentos de domesticación parecen no haber dado totalmente favorables resultados. La Tierra continúa siendo un espacio silvestre, agreste y exótico. Nos proclamamos hacedores de conquistas, decimos que somos dueños de este planeta y lo que ocurre es lo contrario.

Lo cierto es: nos pertenece la naturaleza de este lugar tanto como lo que una mirada despistada refiere posesión. A diario, la naturaleza nos sorprende -creo que no necesito ejemplificar sobre esto- y nosotros asombrados reaccionamos sin pensar. Aunque no lo creamos, muchas veces estamos avisados; sin embargo, no se toman medidas de protección ni se asumen ninguna clase de responsabilidades. Este año, en el Perú, han sucedido eventos tremendos, catastróficos. Y se ha pronosticado, en Lima, un terremoto fortísimo -por supuesto, sin ninguna fecha fija-, como no ocurre desde 1746. ¿Entendemos realmente las dimensiones de esto? ¿Estamos preparados?

Definiciones y más

Según el Instituto de Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos, un terremoto es un movimiento o una vibración repentina a causa de la descarga brusca de energía acumulada en la Litósfera (conformada por una serie de placas tectónicas) que se propaga en forma de ondas sísmicas. Además, refieren que la mayoría de terremotos que ocurren son tectónicos, lo que quiere decir que el origen de esto está en el desplazamiento de las placas.

En 1911, el geofísico norteamericano Harry Fielding Reid propuso la teoría del rebote elástico, la cual tenía la finalidad de explicar acerca del terremoto de 1906 en San Francisco, el cual dejó más de 300.000 damnificados. Esta teoría refiere que los terremotos ocurren cuando hay una deformación que ha surgido como consecuencia del movimiento de las placas. Es decir, cuando se ha suscitado una acumulación de esfuerzos en la roca, y esta cede liberando energía.

Antecedentes

Quien diga que la historia no enseña, se equivoca. El punto es aprender de ella, ese es el verdadero trabajo. En este sentido, nuestra historia nos demuestra que el Perú es un país sísmico. Dentro de Latinoamérica, el Perú es uno de los tantos países que se encuentran situados en el Cinturón de Fuego del Pacífico (Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia, etc.).

Este cinturón se encuentra ubicado en las costas del Océano Pacífico y su peculiaridad se basa en que abarca una de los zonas de subducción (desplazamiento de placas) más grandes del mundo. Las placas tectónicas de esta zona están en constante fricción, ocasionando este movimiento una liberación de energía, lo que termina siendo causa de terremotos.

La historia revela que en el Perú han ocurrido terremotos de intensidades altísimas. En este sentido, miremos hacia atrás, el Instituto Nacional de Defensa Civil refiere en sus estadísticas sobre un terremoto acontecido en 1868, durante la época del virreinato. Fue este el mayor terremoto de la historia peruana desde que se tienen registros. El terremoto de Arica del 13 de Agosto alcanzó magnitudes de 9.0 Mw, afectando también a ciudades como Moquegua, Tacna, Iquique y Arequipa con consecuencias funestas: más de 500 muertes.

Ahora bien, en tanto al sismo del que hablaba en párrafos arriba, hacía referencia al que sucedió en Lima en 1746. El 28 de Octubre durante el gobierno de José Antonio Manso de Velasco el movimiento telúrico sorprendió a los pobladores a las 10:30 pm con una magnitud de 9.0.

Otro terremoto que tuvo gran intensidad y que trajo consecuencias terribles fue el de 1970. La tarde del 31 de Mayo, exactamente a las 3:23 pm, remeció un sismo con una intensidad de 7.8 en Ancash. Las consecuencias de este sismo fueron nefastas: 67 mil muertos y 150 mil heridos.

Volviendo a Lima, el 3 de Octubre de 1974, a las 9:21 am. ocurrió el terremoto que seguro muchos guardan en la memoria como un escalofriante recuerdo. El movimiento se sintió por 90 segundos aproximadamente, teniendo una magnitud de 8.0, dejando luego de su paso 252 muertos y más de 3600 heridos.

Estos son solo algunos de los sismos más intensos que han remecido en nuestro país. En tiempos actuales, durante este siglo, los más jóvenes que hemos vivido los terremotos del 2007 en el Sur- sintiéndose también en Lima-, el sismo de Loreto en el 2011 y, posiblemente, muchos otros- que ahora por un intento de no angustiarme prefiero simplemente no seguir haciendo el conteo- tenemos tan solo una endeble idea de lo que podría suceder.

A pesar de eso, los que hemos vivido estos sismos intensos (cualquier generación) entendemos del temor que surge ni bien hace presencia el movimiento. Me refiero a esos nervios, en los más desesperados, que los hace “salir volando” del lugar en donde estén o ese miedo, en los más sosegados, que hace que nos quedemos inmóviles en espera de sentir la más leve intensidad para dejar nuestro espacio y buscar resguardo.

Medidas de prevención: Tres tiempos.

  1. Medida preventiva: Revisar las instalaciones eléctricas, verificar que en los pasadizos no haya pertenencias acumuladas (un pasadizo libre), tener identificado las zonas seguras, tener preparada la mochila de emergencia.
  2. Durante el sismo: Clave: No usar ascensores, tomar distancia de las ventanas, resguardarse en zonas seguras. Importante: Guardar en todo momento la calma.
  3. Después: Tener cuidado con la inspección del lugar (en el último sismo en México, algunos sobrevivientes regresaron a sus casas y luego estas colapsaron), dirigirse al punto de encuentro acordado, no encender luces (utilizar linternas), pues puede existir fuga de gas.

Conclusión

Mientras escribía este artículo revisaba los tweets de Sismos Perú IGP. En el lapso que he demorado en redactar esto- entre pausas, resistencias mías e interrupciones- han ocurrido un promedio de seis sismos en lugares como Tumbes, Arequipa, Ucayali, etc.

El sismo más reciente ocurrido en el Perú- hasta la finalización de este escrito- ha sido en Loreto, según reporta IGP, y ha tenido una magnitud de 4.5.

¿Qué les puedo decir? La tierra indudablemente se mueve y, aunque resulte frustrante, pausa no podemos ponerle, al menos no el tipo de pausa que yo me doy para escribir todo esto. Nosotros no podemos ejercer ninguna especie de dominio sobre la Tierra.

En realidad somos seres infinitamente vulnerables y, en algunos casos, no responsables. Sabemos lo que se nos viene, sabemos que pronto tendremos un movimiento telúrico devastador. Está en nosotros hacer nuestras estas medidas de prevención.

Es nuestra responsabilidad no amalgamarnos con el juego, “la chacota” y la minimización de cosas que sí importan. Por supuesto, no es motivo para alharaquear ni tampoco para presumir que no pasa nada. Indudablemente pasará. Seamos responsables. Y cuando suceda: actuemos con calma. Seguramente, habrá más de uno que necesite ayuda. Estemos preparados.

2 Comentarios

  1. Artículo interesante y bien hecho. En lo que respecta a la ubicación sísmica de Perú, no es muy afortunado. Esperamos el próximo trabajo.

  2. Un terremoto puede ocurrir sin aviso y la única manera de reducir el daño de terremotos es estar preparados. Más tranquilo sea en el momento de vivir una emergencia y más será preparado para ayudar a quien lo necesite y tomar decisiones adecuadas.