La depresión. Ese monstruo que te habita
por Mia Rivera · publicado el 20 Octubre 2017 · actualizado el 20 Octubre 2017

Casi de manera intempestiva surge en nosotros una especie de rechazo o de compasión desmedida cuando, en forma de secreto, un amigo nuestro se nos acerca y nos confiesa: sabes… estoy triste. Algunos solemos preguntar temerosos: ¿triste, cómo triste?; otros toman mayor distancia y el discurso que sigue a manera de reacción ante este secreto develado suele ser: ¿Y si vamos por unas chelas? Más allá de lo que resulte ser apropiado, la pregunta es: ¿Es esta revelación un indicador de un estado patológico? O ¿resulta ser, acaso, la revelación de un vaivén de emociones que, así como suceden, desaparecen?

¿Qué es la depresión?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo. Refieren, también, que es justamente la falta de apoyo y el miedo al estigma lo que causa que estás personas no accedan a los tratamientos que necesitan para vivir vidas saludables.

La depresión es, entonces, un trastorno mental de presencia frecuente, que tiene como principales características: la tristeza persistente y una disminución o pérdida total de interés en actividades que usualmente disfrutaban, además, de una incapacidad para llevar a cabo actividades del día a día, alrededor de 14 días o más.

La OMS afirma que las personas con depresión tienden a tener una disminución o pérdida de energía, duermen más o menos, existe la presencia de ansiedad, les resulta difícil concentrarse, se muestran más indecisas, más inquietas, se sienten a menudo inútiles, culpables y, en casos más graves, tienden a hacerse daño llegando hasta el suicidio.

Depresión en el mundo: Cifras

Investigaciones realizadas por la OMS estiman que entre el 2005 y el 2015 ha habido un incremento de casi el 18% de personas que viven con depresión. En la actualidad más de 300 millones de personas viven en este estado.

De acuerdo con la OMS, cerca de 788.000 personas se quitan la vida por este mal al año, siendo la segunda causa de muerte en los adolescentes y jóvenes adultos. En Latinoamérica, Brasil es el país en donde hay mayor prevalencia de depresión con 5,8 por ciento. En tanto, Uruguay y Chile existe una prevalencia del 5 por ciento y en el Perú, 4,8 por ciento.

Es importante también tener en cuenta que la población que se encuentra principalmente afectada son las mujeres (7,5 por ciento) y los hombres (5,5 por ciento) de entre 55 y 74 años. Sin embargo, esto no es excluyente, ya que los niños pueden recibir este diagnóstico, al igual que los adolescentes, habiéndose visto afectados 1 de cada 5 de estos últimos.

Narrativas

Macarena había decidido- recuerdo que de manera difusa ahora se aproxima a su mente- ponerle fin a su vida. Tenía 17 años cuando decidió tomar una suma de 45 pastillas, que le habían sido previamente recetadas. Ella estaba triste desde un tiempo atrás. No sabía qué pasaba con ella. Había acudido a la psiquiatra llevada por su madre por recomendación del colegio cuando tenía aún 15 años. Luego de una evaluación rigurosa le diagnosticaron depresión mayor en aquel entonces y recibió tratamiento para tal diagnóstico.

A sus 17 años había acumulado la medicación que había dejado de tomar meses atrás o que tomaba con irregularidad. No todo estaba tan calculado. No sabía cómo actuarían los medicamentos, tantos de ellos juntos. Ella sentada en la cama con la laptop sobre las piernas y los blíster, a un costado, fue sacando una a una las pastillas reuniéndolas en su mano derecha hasta que no cupieron más. Se las introdujo todas a la boca y tomó grandes sorbos de agua de la botella que ya tenía abierta. Repitió el procedimiento unas veces más.

Luego, no recuerda más. Entre sueños ve a su madre que le quita la laptop y la pone sobre el escritorio, su madre que quita de la cama los blíster desperdigados, su madre que seca el agua derramada, su madre que la arropa tiernamente.

Conclusión

Para algunas personas (principalmente niños y adolescentes) resulta difícil decir qué es lo que los aflige. Todos nos sentimos tristes alguna vez. Todos sentimos pena en algún momento por alguna razón determinada: frente a una pérdida (ruptura amorosa, trabajo, viaje, duelo, etc.)- frente a algo que deja de estar- y eso, sentir eso, es parte de nuestra naturaleza humana. Somos seres infinitamente vulnerables. Somos seres con una sensibilidad real.

La dificultad surge cuando la tristeza es tan intensa, tan dolorosa que nos hace imposible el vivir, el funcionar en la cotidianidad. La dificultad está cuando la tristeza irrumpe y provoca, como en este caso, abruptos cortes en la continuidad de la existencia.

Se necesita una ayuda real y urgente cuando nuestros pensamientos nos atormentan deseando ya no seguir, deseando desistir. Es una emergencia cuando ya no podemos más y consideramos la muerte, el acabar con nosotros, como una opción.

6 Comentarios

  1. Las sociedades contemporáneas se caracterizan por una crisis de valores. La mentira, el miedo, el robo, la corrupción, la soledad, la depresión o la violencia son sus características más comunes. Dichas características generan confusión y desorientación en las personas que integran estas sociedades, lo que a su vez crea conductas nocivas, incluso patológicas; como ejemplo está la violencia, presente en los niños, jóvenes y adultos.

    Fuente: Oscar Diego Bautista

  2. Muy cierto! Y por supuesto creo que parte de la violencia de estos días es no querer reconocer el malestar de otros, aceptar que sufren y ayudarlos a buscar ayuda, ser apoyo, contenerlos. Todo eso hace que nuestra sociedad cada día sea más narcisista- la mirada no está en el otro, está sobre uno mismo.

  3. Cuando hemos perdido el contacto con nuestras necesidades, impulsos y deseos naturales, andamos por el mundo desorientados, sin posibilidad de satisfacernos y desarrollarnos.

  4. A veces sucede. A veces nos desvinculamos y tomamos distancia de nosotros mismos, curiosamente para no sentir más eso que nos hiere, pero simplemente solo estamos cayendo más dentro del hoyo.

  5. Se trata de una enfermedad grave que no recibe la atención adecuada por parte del sistema sanitario. El apoyo de la familia es un gran soporte para salir adelante.

  6. Totalmente de acuerdo contigo, Julio César. La familia es un pilar fundamental. Es más que necesaria la ayuda de los familiares, en estas circunstancias.