El éxito de las organizaciones radica en el talento de sus colaboradores
por Miguel Salcedo · publicado el 31 Julio 2017 · actualizado el 6 Agosto 2017

El mundo de hoy requiere personas involucradas con las organizaciones a las que pertenecen, que tengan la capacidad de innovar y crear valor al trabajo que desempeñan, en pocas palabras que tengan talento.

Las personas con talento necesitan de un equipo y de una organización, y sobretodo que estas se encuentren preparadas para acogerlos, permitan que el talento se libere y se desarrolle para que pueda aportar el máximo valor organizativo.

¿Qué es el talento?

Una definición muy simple que integra las concepciones de Pilar Jericó e Idalberto Chiavenato, ambos estudiosos de la gestión de empresas y organizaciones, explican que el talento refiere a aquella persona comprometida con la empresa, que pone en práctica sus capacidades para obtener resultados excelentes en una organización determinada. Ahora, el talentoso no puede desarrollarse o alcanzar resultados por sí mismo, necesita encontrar un equipo de trabajo y una organización que lo permita.

El talento consta de tres elementos clave

Respecto al contenido conceptual del talento Jericó y Chiavenato, consideran que este contiene tres elementos clave para que este exista: Las capacidades, el compromiso, y finalmente, la acción. Las capacidades refieren a todo lo vinculado con los conocimientos, competencia y habilidades propias del talento.

En otras palabras, información y conocimiento a nivel académico, técnico y profesional que adquieres en una institución formativa (colegio, instituto, universidad, etc.) en un campo determinado. Además, están presentes las competencias tales como el trabajo en equipo, liderazgo, comunicación, empatía, emprendimiento, etc.

Si bien, las capacidades son consideradas como la parte básica del talento, el compromiso viene a ser el elemento que moviliza la conducta del profesional para involucrarse con la empresa y obtener resultados superiores.

En este aspecto, la empresa juega un rol importante, debido a que parte del compromiso será el producto de las políticas que la empresa tiene con los colaborados. El último ingrediente que conforma el talento es la acción y se define como la puesta en práctica de conocimientos y competencias en el momento adecuado.

La presencia de estos tres elementos en simultáneo, son fundamentales para la existencia del talento y por lo tanto, no debe faltar ninguno de esos ingredientes, debido a que le quitaría la calidad de talento. En el siguiente gráfico se ilustra de manera más clara la importancia de la presencia de los tres elementos en el talento.

El gráfico muestra que un profesional capacitado y que pone en acción sus habilidades y no muestra compromiso podría encontrarse desmotivado. Asímismo, el profesional comprometido y capaz, pero que no ejecuta acción alguna, estaría dormido y por último, el profesional comprometido y que ejecuta sin capacidades o conocimientos solo tendría buenas intenciones. Por lo tanto, en ninguno de estos casos existe una persona con talento, solo si existen, si se presentan 3 elementos: acción, compromiso y capacidades, de esto modo, se estaría hablando de una persona con talento.

¿Se nace con talento o se hace en el camino?

Una discusión que se presenta desde hace unos años, refiere a si el talento se desarrolla o no, es decir, si se nace con talento o este se hace. Distintas investigaciones respaldan la perspectiva de que el talento se puede adquirir y desarrollar. Uno de los estudios más interesantes y representativos, es el elaborado por Mihály Csíkszentmihályi, el cual sostiene que el talento puede desarrollarse y que depende de la existencia de tres aspectos.

  • La motivación: el principal agente movilizador de cualquier conducta es el placer en sí mismo de realizar una actividad, la motivación externa es importante, el reconocimiento y las felicitaciones son cruciales para fomentar mayor interés.
  • Herramientas de conocimiento: refieren a toda aquella información por medio de material bibliográfico o experiencias de una actividad específica.
  • Nuevos hábitos: a partir de la motivación y los conocimientos las personas pueden adquirir nuevos hábitos, debido a que el talento se centra en la acción.

Un claro ejemplo de ello, es cuando un papá anima, motiva a su hijo en convertirse en jugador de fútbol, reconoce sus logros y esfuerzos; además, lo provee de espacios para que se desenvuelva y así mismo, lo integra a escuela formativas de fútbol y por último, permite que este se desarrolle, para que el pequeño talento mejore la actividad a realizar y genere nuevos hábitos en su comportamientos que consoliden sus capacidades.

Este ejemplo nos aclara el panorama respecto al desarrollo del talento. Un factor primordial, para que este mejore, es la predisposición, es decir el disfrute o placer de la actividad o acción la cual uno quiere mejorar o perfeccionar. Con esta base los conocimientos, competencias y habilidades se pueden mejorar.

2 Comentarios

  1. Ontiveros Pienso que hay personas que en cierto modo nacen con talento y con el soporte motivador de los padres, otros se van formando o descubren su talento con el apoyo de su entorno (centro de estudios o trabajo). Seria bueno que en el Perú haya un programa del Estado para identificar y apoyar a esos talentos.

  2. El talento se puede considerar como un potencial. Lo es en el sentido de que una persona dispone de una serie de características o aptitudes que pueden llegar a desarrollarse en función de diversas variables que se pueda encontrar en su desempeño.