¿Cuándo debo ir a un psicólogo?
por Daniel Salcedo Ugalde · publicado el 26 Agosto 2016 · actualizado el 23 Junio 2017

En nuestra vida, sería perfecto no tener nada en qué preocuparnos. Sería perfecto, no estar en disyuntiva sobre qué decisión que vamos a tomar, es mejor para nosotros. Imagínate cómo estaríamos si no tuviéramos problemas en nuestro trabajo o centro de estudios y que no existiesen los conflictos en nuestro hogar, con los amigos o pareja. Pues sí, estas aseveraciones describen un mundo ideal para vivir, sin dificultades ni taras en el camino, que harían de nuestra existencia más plena y próspera. Sin embargo, la vida del ser humano es mucho más que todo esto.

Introducción

A diario enfrentamos escollos y situaciones que aparentemente, no podemos controlar con facilidad y que generan en nosotros diversas emociones que transforman y modifican nuestro comportamiento y forma de vivir. Existen diversas situaciones que afrontamos en nuestra vida, para las cuales no estamos preparados para lidiar. Es decir, no hemos nacido sabiendo ni conociéndolo todo. Somos neófitos en muchos asuntos, sobre todo, en los que tienen una estricta relación con nuestras emociones y pensamientos, y son estos dos términos los que determinarán, en gran medida, nuestra personalidad, conducta y en cómo conduzcamos nuestra existencia en la vida.

Conocer y comprender

La cohabitación con otros seres humanos en un mundo rígido, competitivo y de sobrevivencia, produce en nuestro ser, cambios, ideas o pensamientos negativos, emociones que no estamos acostumbrados a sentir, entre otros. Por eso es importante la Psicología, porque nos ayuda a aproximarnos y a comprender estos factores y cómo se sitúan en nuestra psique. Por supuesto, de nada serviría sólo conocer estos elementos y no saber cómo manejarlos en las diversas situaciones en las que nos encontramos, y son en esas circunstancias en que el psicólogo realiza su intervención.

Psicologo

Principalmente, es necesaria la ayuda de un profesional en situaciones en las que sintamos que no somos capaces de controlar nuestras emociones y nuestra conducta, y que ello perjudica el desarrollo de nuestra vida social o laboral. Por ejemplo, quién no podría reconocer que, antes de tomar una decisión importante en nuestra vida, en nosotros, surge una serie de sentimientos como ansiedad, inquietud o preocupación ante sus efectos; o que el clima en nuestro trabajo perjudica significativamente nuestro rendimiento laboral o nuestro ánimo y motivación en nuestro hogar.

También podemos mencionar las etapas a las que algunos han impregnado el rótulo de “críticas”, y con ello me refiero a las que todos atravesamos, naturalmente. Algunas de ellas son la etapa de la rebeldía por la que pasamos en la adolescencia, o la muy temida menopausia, en el caso de las damas.

Definitivamente, nadie, sin excepción, está preparado para afrontar situaciones como estas, y jamás está demás intentar poder conversar con alguien y que nos oriente sobre las sensaciones que experimentamos en estos momentos.

Los conflictos

Los conflictos con nuestro entorno son una causa importante que pueden perjudicar nuestro estado emocional y nuestro comportamiento, por ejemplo, las peleas de pareja y las discusiones en el hogar. Los síntomas son diversos y están en función al tipo de problemática que presentemos. La cantidad de situaciones complicadas por las que pasamos, es innumerable, y tardaría una eternidad en mencionar cada una de ellas.

Lamentablemente, en la mayoría de los casos, son en estos tipos de casos en que decidimos tomar ayuda de un profesional de salud mental. Y ello, en definitiva, no está para nada mal. Es bueno que cuando consideremos que atravesamos por un momento difícil o emocionalmente inestable, surja en nosotros la idea de buscar ayuda.

Prevenir

Lo ideal no sería llegar a situaciones de crisis para recién considerar asistir a un consultorio psicológico. Cuando sintamos que nos va bien en el trabajo, en los estudios, en casa con nuestra familia, también podemos asistir a terapia psicológica, fundamentalmente porque todas las personas necesitamos ser escuchadas, por más que creamos que las cosas que nos pasan no son graves. Los seres humanos tenemos la necesidad de expresar y de ser oídos. Aunque, aparentemente, no nos sintamos afligidos por alguna situación, tenemos que contar con alguien para tratar los temas más privados e íntimos, aquellos que nos cuesta expresarle a cualquier persona.

Conclusión

No existe, en sí, ninguna fórmula o requisito para saber cuándo ir al psicólogo. Los seres humanos, de por sí, poseemos diversas necesidades y expectativas, y entorno a ellas reaccionamos de una manera determinada. Si consideras que algún aspecto te perjudica o no te hace sentir bien, considera tomar ayuda; o si quieres simplemente ser escuchado por alguien que te pueda facilitar que tú mismo tomes otro punto de vista, también hazlo, ya que este es un espacio de introspección y de autoanálisis. El psicólogo no solucionará tu problema, sino que te ayudará a que seas tú quien lo resuelva, considerando que cada situación, sea una oportunidad de aprendizaje.

4 Comentarios

  1. Lamentablemente los prejuicios de muchas personas interfieren en que las visitas a los psicólogos sean mas continuas, negándose a una experiencia enriquecedora. Una psicoterapia ayuda al desarrollo personal mediante la reestructuración de ciertos pensamientos irracionales. Saludos!

  2. El psicólogo es como un entrenador, que te prepara para enfrentar aquellos miedos y situaciones difíciles que tiene la vida, es un muy buena opción para recibir un buen consejo y ponerlo en practica.

  3. Un punto importante me parece es el de asistir al psicólogo no solo cuando estamos en una situación difícil, si no también cuando estamos pasando un buen momento y tal vez no tenemos con quien compartir esta alegría.

  4. En realidad en el Perú a mi parecer la cantidad de personas que van a un psicólogo es muy baja, de un 10% y eso es mucho, nunca es tarde para poder visitar uno.

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