Presiones en el contexto deportivo
por Miguel Salcedo · publicado el 1 Agosto 2016 · actualizado el 23 Junio 2017

La sensación de experimentar presión se presenta en innumerables situaciones de la vida, en cualquier momento y lugar; sin embargo, su efecto se hace muy notorio en la práctica deportiva, particularmente, en la alta competencia. Es un hecho que casi todos los deportistas han padecido o experimentando esta sensación en reiteradas ocasiones a lo largo de su trayectoria.

Impacto a nivel mental y físico

¿Qué es la presión en el ámbito deportivo? Para efectos del siguiente contenido es importante definir este concepto. La presión es una vivencia experimentada por deportistas que normalmente se expresa como una sensación de carga y tensión, y su modo de manifestación puede ocurrir en el terreno psíquico (mental) o físico.

Vamos por partes: A nivel mental, consiste en una sensación de angustia en el deportista, como si algo se le opusiera, una especie de obstáculo a superar, lo que provoca un estado de carga. Puede transformarse en una molestia y ocupar más espacio en la psique (como ideas de preocupación). Esta vivencia es comparable a la de rendir un examen y ponen en juego aptitudes dentro de los jugadores.

Al inicio de la competencia y en el desarrollo de ésta, se van poniendo a prueba capacidades propias y se ejecutan actitudes. La observación de sí mismo rindiendo en un nivel de cierta adecuación a lo esperado tiene un efecto favorable, debido a que facilita que se vaya produciendo un afloje de ese estado.

En un partido de fútbol, si al comienzo el deportista otorga pases precisos, se anticipa al contrario, gana los balones divididos y demás jugadas, identificará que está desenvolviendo un buen papel en el juego, lo que permitirá que adopte esta idea y sea más factible que se produzca un rendimiento superior en comparación a los demás protagonistas del partido.

Futbol

En contraste, un rendimiento pobre, inferior a lo pretendido, la acción de cometer errores o el buen desempeño del contrincante, colabora en el hecho de que la tensión se incremente y por lo tanto, los desaciertos y equivocaciones se efectuarán con mayor frecuencia. Es decir, si no acertamos jugadas que tengan relevancia en el partido, si fallamos constantemente, si sufrimos desconcentraciones, si dejamos pasar el balón, generará que la percepción del deportista en sí mismo sea negativa (aparece la desconfianza e inseguridad), lo que dará como resultado, que se refuercen y aparezcan ideas de preocupación y presión respecto al devenir de la competencia.

A nivel físico y motor, la presión deportiva trae como consecuencia repercusiones a nivel fisiológico. Uno de ellos es la distonía, implica que por efectos psicológicos (presión, carga y tensión) se produzca un trastorno del movimiento muscular el cual causa contracciones involuntarias, endurecimiento y torsiones.

Estos estados dificultan afrontar adecuadamente la competencia y predisponen a la aparición de calambres, desgarros y lesiones de mayor gravedad. La distonía motora puede ser la única manifestación visible de que el jugador soporta un estado de presión. Su sola presencia o la simple observación de estos estados ponen en evidencia de que algo está ocurriendo en el plano mental.

Presión interna, externa personal y externa contextual

Si queremos comprender mejor como nos manejamos internamente es necesario describir la manera en el que el aparato psíquico funciona, enfocado desde un modelo estructural: Presiones internas, externas personales y externas contextuales. Estos aspectos pueden aparecer de manera paralela y pueden actuar generando tensiones, conflictos y luchas internas.

Dentro de la presiones internas se encuentran los ideales, tales como los imperativos morales y mandatos que se han ido internalizando a lo largo de la formación del sujeto, un ejemplo puede ser la noción de sí mismo (identidad), también, la medida de la propia valía (autoestima), las expectativas propias (deseos y ambiciones) y auto exigencia (necesidad de superación y afirmación personal).

En función a las presiones externas personales, se puede decir que provienen de una serie de elementos con los que el deportista convive a diario. Por un lado, está el cuerpo técnico y compañeros (sus exigencias y relaciones interpersonales). Por otra parte, la familia (padres, hijos y/o pareja), sus ilusiones, expectativas, elementos afectivos y de satisfacción, debido a que muchos jugadores esperar retribuir el esfuerzo de la familia. Por último, en otra dimensión, algo más lejana, tenemos a la hinchada (club, barrio, ciudad, país) y los medios de comunicación.

En tanto, las presiones externas contextuales, aluden a componentes tales como, la importancia del evento, es decir si se juega para lograr algo mayor, acceder a liguillas, finales, definiciones o si se juega por no perder la categoría, quedar fuera de un torneo o de perder puntos.

Zinedine Zidane en la final del mundial del 2006

La situaciones de exigencia o competencia ponen a prueba al deportista, su fortaleza ante los distintos orígenes de la presión deportiva. Tomaré el ejemplo de Zidane. En el año 2006 en la final del mundo ante la selección italiana, en el minuto 110, “Zizou” reaccionó ante la provocación de Marco Materazzi y terminó siendo expulsado. Uno se pregunta: ¿Qué pasó por su cabeza?, ¿Era necesario ese comportamiento tras haber ganado el balón de oro, disputar la final del mundo y ser su partido de despedida?

Materazzi Zidane

En ese entonces aparecieron diversas conjeturas de lo acontecido. Sin embargo, cuatro años después Zidane aclaró que su madre se encontraba muy enferma y el insultó aludió directamente a ella. Por ello, se pudo llegar a la conclusión que la ausencia de control obedeció al duelo y al dolor, (fin de la carrera deportiva, como la salud de la madre) se apoderaron de sus afectos, sin contar la presión y expectativa de ser uno de los mejores y de afrontar la final de un mundial de fútbol.

Recomendaciones

Si bien, no se puede aplicar un método o una alternativa uniforme, debido a que todos los jugadores y equipos cuentan con características propias y particulares. El psicólogo del deporte se presenta como un facilitador que puede potenciar a un jugador o equipo. Lo puede lograr por medio de ver y resaltar las cualidades que poseen lo miembros de un colectivo, tanto a nivel técnico, físico y anímico con el fin de fortalecer la confianza y disminuir la presión.

Así mismo, evaluar las capacidades del rival y comparar los recursos que disponen para enfrentarlos. También, a nivel individual se pueden revisar maneras en que han enfrentado situaciones difíciles o de exigencia en su vida y tratar de dosificarlo a la situación presente (terreno deportivo). Además, existen muchos otros recursos y métodos que éste profesional puede utilizar en pro del equipo.

Conclusiones

Como vemos, las presiones tanto internas como externas se presentan de manera paralela o singular y de igual forma afectan e influyen en lo psicológico y físico. Cuando entran en conflicto ideas y pensamientos que producen presión y carga, el deportista puede caer y experimentar situaciones de descontrol e inadecuación, lo que puede traer como consecuencia optar por una mala decisión en la competencia.

Por tal motivo, es importante identificar la presencia de estas instancias con el fin de mejorar y para lograrlo, tanto jugadores, como entrenadores y directivos deben ser conscientes de la importancia del rol del psicólogo del deporte como agente facilitador y regulador de los procesos psicológicos con el fin de potenciar el talento deportivo.

2 Comentarios

  1. El apoyo de la familia es fundamental para los deportistas, influye mucho en su desempeño mental y físico, para un futbolista en especifico tener una familia con un buen núcleo definitivamente es de mucha ayuda

  2. Ahora entiendo mas a fondo la importancia de las "concentraciones" antes de los partidos importantes, el escuchar música, juegos de vídeos, dinámicas de grupo y mas, algunas de estas actividades hacen que lleguen al máximo de su concentración, todos tienen distintos modos.